Tierra

Amanecemos en Rovaniemi, Laponia, un día más. Nos vestimos con nuestras 80 capas de rigor y nos dirigimos hacia el punto de encuentro para llevar a cabo nuestra siguiente actividad:

paisaje laponia finlandesa

(Foto de mi amiga y compañera de viaje Fátima Saenz)

Motos de nieve y pesca en el hielo.

Hemos paseado por los bosques nevados de la Laponia finlandesa con raquetas de nieve. Y conducido trineos tirados por perros. Ya solo faltaba conducir una moto de nieve por un bosque salvaje hasta arriba de nieve. Sin caminos. Por donde el instinto y el guía nos indican que es mejor. Conducir por un bosque y sobre el agua congelada, también. Conducir, en definitiva, con semejantes vistas. Entre semejante paisaje.

motos y paisaje Laponia finlandesa

Bosques nevados Laponia

Ibamos por parejas y turnándonos. Unos conducían a la ida y otros, a la vuelta ¿Destino? Un enorme lago congelado en el que practicar la pesca en el hielo. Leer más…

Toda la vida, cada 31 de diciembre, he visto en el telediario como ciudades como Nueva York, se preparaban para despedir el año. Times Square, con todas esas luces y su bola. ¿Cómo será? ¿Cómo se vivirá? Nueva York. Recibir el año en esa gran ciudad es sin duda, algo que merece la pena ver, experimentar y disfrutar al menos una vez en la vida.

Times Square, no es la única opción: tienes mil fiestas, carísimas, pero estupendas. Recibir el año en el puente de Brooklyn con el Skyline de Nueva York ante ti y fuegos artificiales. O ¿Tal vez mejor en Central Park? Pero nosotras, tras sopesar las diferentes opciones, lo teníamos claro: no podíamos quedarnos con la intriga. Íbamos a despedir el año en Times Square rodeadas de millones de personas.

Y ¿De qué va exactamente eso de vivir una nochevieja en Times Square?

Times Square

Hay personas que llevan acampando varios días para estar en primerísima línea. Así que, a no ser que queráis acampar (yo no), asumid que recibir el año a porta gayola es prácticamente imposible.

Para los que no acampamos, aconsejan ir a eso de las 2:00 pm. Nosotras decidimos aprovechar un poco más el día e ir a las 5:00 pm. Y sí, veías la susodicha bola, perfectamente.

5:00 pm: llegamos a los alrededores de Times Square. ¡Chan, chan, chan! Muchísima gente por todas partes buscando cómo acceder a la deseadísima zona con vistas. Consejo a los que leais esto y planeéis ir: id directamente a la 42. A esa hora ya estaban todas las demás calles cortadas.

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Tras un largo e intenso primer día en Laponia, llegó la hora de irse a la cama. Vamos a dormir en nuestro igloo.

Reno blanco

Dormir en un Igloo:
¿En qué consiste exactamente dormir en un igloo? ¿De qué va? ¿Seguimos vivas? Pues si, pues si.

En un igloo se duerme a unos -2 / -7 ºC. Es curioso descubrir que sí que es posible ¡Los esquimales existen!

Pero a un igloo no se puede llevar un pijama de oso polar, así gordito-gustoso-esponjoso. No. Es más, te recomiendan que duermas desnudo o con ropa interior de un tejido en concreto. Las medias térmicas y camisetas especiales para esquiar, valen. Que cada uno decida. Ah! gorro, también. Y tiene su lógica, pues la ropa absorbe la humedad. Mientras que nuestro cuerpo es un perfecto termómetro.

Eso sí, desnudo o con ropa interior, dormimos en un saco de dormir cual orugas. Donde, además, practicamos la técnica de la momificación, sin moverte nada o casi nada. Pues cuando quieres desperezarte porque hasta la punta de tu dedo más pequeño se ha quedado dormido, notas a tus lados, el fresquete que tienes al otro del saco, es decir, lo que sería la cama que no es cama, es un enorme bloque de hielo.

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Al fin llegó el día en el que nos disfrazamos de espeleólogas en nuestra aventura (turística) por las cuevas de El Soplao, tras descubrirlas en uno de mis viajes cantabro-veraniego-familiares. Una aventura en la que:

Entrada de El Soplao

Vimos a un pequeño murciélago, algo despistado, dormir la mona de la noche anterior. 

Nos tocó un guía guasón, al que le divertía en las “estrecheces” hacernos creer con un pequeño golpe en el casco que chocábamos contra las paredes de la cueva. Inocente yo, por supuesto, así lo creía. Un tío muy simpatico.

Hubo momentos de rapel con “ay ay ays” incluidos.

Subimos y bajamos paredes verticales. Uno a uno y con la única luz de nuestras linternas. Agarrados a cuerdas entre escalones y piedras. Me cargué el traje. Pobre traje.

Vimos estalactitas, estalagmitas, excéntricas, macarrones. Nos enseñaron de todo. Geología, biología y a sobrevivir al peor de los desastres, también.

Intentamos no alterar la cueva con nuestra presencia, aunque reconozco haber visto algún dedo indice tocando con inocencia y por una milésima de segundo, alguna gota que caía. Y la punta de alguna estalagmita, también ¿Eso es alterar? Maldita curiosidad. Espero que no. Leer más…