Tras un largo e intenso primer día en Laponia, llegó la hora de irse a la cama. Vamos a dormir en nuestro igloo.

Reno blanco

Dormir en un Igloo:
¿En qué consiste exactamente dormir en un igloo? ¿De qué va? ¿Seguimos vivas? Pues si, pues si.

En un igloo se duerme a unos -2 / -7 ºC. Es curioso descubrir que sí que es posible ¡Los esquimales existen!

Pero a un igloo no se puede llevar un pijama de oso polar, así gordito-gustoso-esponjoso. No. Es más, te recomiendan que duermas desnudo o con ropa interior de un tejido en concreto. Las medias térmicas y camisetas especiales para esquiar, valen. Que cada uno decida. Ah! gorro, también. Y tiene su lógica, pues la ropa absorbe la humedad. Mientras que nuestro cuerpo es un perfecto termómetro.

Eso sí, desnudo o con ropa interior, dormimos en un saco de dormir cual orugas. Donde, además, practicamos la técnica de la momificación, sin moverte nada o casi nada. Pues cuando quieres desperezarte porque hasta la punta de tu dedo más pequeño se ha quedado dormido, notas a tus lados, el fresquete que tienes al otro del saco, es decir, lo que sería la cama que no es cama, es un enorme bloque de hielo.

Luego, hay dos opciones: ser una oruguilla en posición fetal acurrucada pero que de vez en cuando sale a refrescar un poco la nariz. O, si te agobias, jugártela como mi valiente compañera de igloo y dormir toda la noche con los mofletes al viento. Sobrevivió.

Consejo: Hacer la foto “chorra” antes de irse a dormir. Al despertar es imposible. Creedme. Correrás cual gacela veloz a por el desayuno. Y a la foto, que le den. Total ¿Quien reconoce a la chica de la foto?

Dormir en un Igloo

Igloo

Y ¿Puede ser que no aguantes toda la noche? Sí, y no pasa nada. Hay una “habitación del pánico” a unos metros con literas y sábanas calentitas, espero. Cada persona, es un mundo. Y el momento y la cabeza, también mandan.

Así que buenas noches y a disfrutar de la divertida experiencia.

Al día siguiente, tras correr a por nuestro desayuno. Tras pasar la mañana cotilleando el pueblo de Papá Noel. Después de haber sellado nuestros pasaportes para el recuerdo. Dictarle nuestras cartas al señor Santa para nuestros seres queridos. Y tomar una buena cervecita lapona en el bar de hielo del hotel. Llegó la hora del paseo en trineo con perros.

Trineo con perros.

Bosque Laponia

Paseamos por los bosques nevados del Círculo polar ártico hasta llegar a un enorme claro donde había cientos de perros. Huskies y más Huskies. Nerviosos y deseando salir a correr con los trineos. Abrumador.

Perros Laponia

Te enseñarán a conducir tú propio trineo formando parejas con turnos para poder disfrutar ambos de la experiencia. Recostado en el trineo o conduciéndolo. Sí, tú solito. Es impresionante ver como todos, ellos y nosotros, nos convertimos en un equipo. Un largo paseo en trineo tirado por Huskies que no quieres que termine jamás, hasta finalmente, llegar a la granja donde te lo contarán todo sobre ellos. Y en la que podrás quedarte un buen rato jugando también con ellos. Y no, no me dejaron traerme un Husky a casa. Malditos.

Trineos y perros

En Rovaniemi, además de algún hotel, encontraréis apartamentos de alquiler. De diseño escandinavo y de calidades estupendas. Casi nuevos. Y con saunas maravillosas, también. Porque, por cierto, en el Igloo solo está permitido dormir una noche. Y esta noche tocaba: sopa calentita, manta y peli.

Ahora sí, buenas noches y mañana, más.

Caye.

PD:

  • Para leer el capítulo 1 con sus paseos en reno, raquetas de nieve y pueblos llenos de elfos, pulsen aquí.
  • Para leer el capítulo 3 entre motos de nieve, pesca en el hielo y baños en aguas heladas, pulsen aquí.