Lady Lindy

Valiente, soñadora, osada: Amelia Earhart, también conocida como Lady Lindy se convirtió en una leyenda, una heroína de los cielos de Estados Unidos. Una mujer que, en mi opinión, encarna a la perfección el espíritu aventurero; la lucha, la valentía, y en definitiva, las ganas de vivir. Me llama poderosamente la atención; me inspira; me motiva. ¿Cómo no llamar así a este blog? ¿Cómo no dedicarle este pequeño y humilde homenaje? pues su nombre es el significado de todo lo que este blog, quiere representar.

Lady Lindy

avión de Amelia Earhart

Fue una mujer que en 1928 recibiría una llamada que cambiaría el resto de su vida. Amy Guest, una aristócrata estadounidense, quería cruzar el atlántico pilotando un Fokker F. VII pero por presiones de la familia, esta joven aristócrata, tuvo que renunciar a la idea. Fue en ese momento cuando la familia Guest contrató a un publicista de Nueva York, George Putnam, para que encontrara a la mujer indicada para esta aventura. Esta mujer sería Amelia Earhart, la primera mujer en cruzar el atlántico a bordo de un avión. Una vez Amelia se había convencido de que no se trataba de una broma telefónica, aceptó el reto.

Amelia formaría parte de la tripulación junto al piloto Wilmer Slutz y el mecánico Louis Gordon en una nave convertida en hidroavión bautizada como “Friendship” (Amistad). El 28 de julio de 1928 despegaban desde el puerto de Trepassey (Canadá) destino a Irlanda, pero al final, tras 21 horas de vuelo llegaron a Barry Port, al sur de Gales. ¡¡¡Lo habían conseguido!!! Pero la propia Amelia reconoció que todo el mérito era de sus compañeros de vuelo. Es más, furiosa, decía haber ido como “mascota femenina” “una carga” “un saco de patatas” pero aún así todas las miradas se centraron en ella y se convirtió en una heroína nacional. Desde aquel vuelo se la empezaría a conocer como “Lady Lindy” por su gran parecido con Charles Lindbergh, primer hombre en cruzar en solitario el atlántico. Y ahora ella, era la primera mujer. Para que os hagáis una idea del peligro, las tres mujeres que lo intentaron anteriormente, habían muerto en el intento.

La fama de “Lady Lindy” creció como la espuma en los medios de comunicación. Ayudada por Putnam, quien con el tiempo pasó de ser su publicista a convertirse, además, en su marido y gran amor de su vida; comenzó a dar conferencias, protagonizar campañas publicitarias de todo tipo y escribió un libro “Veinte horas, cuarenta minutos”. Todo este “circo” no era de especial agrado para “Lady Lindy” pero servía para financiar sus nuevas metas y aventuras. Quien algo quiere, algo le cuesta ¿no?

Llegó el día en el que Amelia sintió que era el momento de realizar un viaje en solitario por el atlántico, ella sola. Ahora si que sí, sería la primera mujer en cruzar el océano en solitario y nadie podía pararla en su empeño. eL 20 de mayo de 1932, despegaría del aeropuerto de Harbor Grace, Newfoundland (Canadá) en dirección hacia París. Además, otras mujeres estaban a punto de intentarlo y George la apoyaba y animaba siempre para mantenerse como la mejor en todo momento. Se dice que detrás de todo gran hombre hay una gran mujer, y viceversa. Nadie había hecho ese viaje en solitario desde Lindberg. Y cinco años después, ella lo logró a bordo de un Lockheed Vega 5b.

amelia sonriendo

Con unas sales que olía para mantenerse despierta pues no le gustaban ni el té ni el café; sopa y unas latas de jugo de tomate, tras algunos problemas mecánicos, no muy buenas condiciones meteorológicas y casi 15 horas de vuelo, logró aterrizar en una granja al norte de Irlanda. Con esta heroicidad logró batir aún más marcas: fue la primera mujer en cruzar en solitario el atlántico; la primera mujer en cruzarlo dos veces; la distancia más larga recorrida por una mujer sin parar y el récord por cruzarlo en el menor tiempo posible. ¿Cómo no admirar a Amelia Earhart? jugarse la vida de esa manera por un sueño, por ser fiel a sí misma.

Su último vuelo

Amelia Earhart and electra

Los reconocimientos y los récord se iban acumulando. Y fue en 1935 cuando anunció a su marido, George, su idea de dar la vuelta al mundo. A pesar de las recomendaciones de su entorno más cercano para que dejara de volar, le dio igual. Si lo lograba se convertiría en la primera mujer en llevarlo a cabo y la primera en volar una distancia tan larga. Era el vuelo que le quedaba por realizar en su vida. No podía renunciar a ese sueño. Después de esa aventura lo dejaría y viviría el resto de sus días junto a su gran amor.

Entre 1935 y 1937 organizó y preparó este nuevo desafío. Daría la vuelta al mundo volando por el ecuador. Este desafío, a su vez, contaba con una gran dificultad, el Océano Pacífico, una enorme extensión de agua en la que prácticamente no hay nada y en la que el más mínimo error podía terminar en tragedia. Para poder superarla necesitaba parar en la isla de Howland, una pequeña isla en medio del océano de apenas dos kilómetros de largo y medio de ancho, donde necesitaba repostar para poder llevar a cabo la última etapa del viaje camino a California, donde tenía planeado estar de vuelta el 4 de julio. Esta gran dificultad la obligaba a ir acompañada por alguien que la ayudara a trazar la ruta correcta para poder encontrar esta diminuta isla. Para ello contó con el navegante Fred Noonan.

El Electra
En esta ocasión el avión elegido fue un Lockheed Electra 10E plateado. Un bimotor que fue modificado para este vuelo. La primera idea era volar dirección este – oeste, pero un accidente sufrido al intentar despegar en Hawaii llevó a cambiar los planes y el sentido del vuelo. Ella no se rindió. Se haría volando dirección oeste – este dejando las etapas más peligrosas para el final (Howland)

Así, el 1 de junio salieron de Miami destino San Juan de Puerto Rico. De ahí volaron a Caripito, al oriente de Venezuela bordeando luego Sur América rumbo a África y el Mar Rojo. Desde ahí partió hacia Karichi en Pakistán. Después se dirigieron rumbo a Calcuta. Posteriormente sus destino fueron Birmania, Bangkok, Singapur y Bandung. Fue aquí donde sufrieron algunos percances como el mal tiempo y la nave necesito ser reparada. Pero lo más grave fue que Amelia enfermó de disentería. Continuaron el viaje a Darwin, Australia. Y luego llegaron a Lae, Papúa Nueva Guinea

El último vuelo

Tras haber completado 33.000 kilómetros se dirigían desde Lae hacia la isla de Howland. Desde luego suponía un gran reto y más teniendo en cuenta todo el recorrido y cansancio acumulado que llevaban encima.

La última transmisión de radio de “Lady Lindy” se recibió 19 horas después de haber despegado. En ella, Amelia, decía creer estar sobre la isla de Howland, pero no podía verla. El combustible se acababa. Dos horas más tarde, sin haber logrado establecer comunicación con la nave, la información oficial, determinó que el el 2 de julio de 1937 el Electra plateado de Amelia se estrelló en el Pacífico con ella y su compañero de vuelo, Noonan. El presidente de Estados Unidos, Franklin Roosevelt autorizó la operación de rescate más grande jamás llevada a cabo, con 9 barcos y 66 aviones y un coste de 4 millones de dólares. El 18 de julio la búsqueda fue cancelada e inmediatamente su marido, George, inició una operación privada que tampoco dio resultados.

Nunca se ha sabido cual fue el destino final de la aviadora y su compañero. Han sido numerosas las hipótesis, algunas muy disparatadas. Es uno de los grandes misterios de la historia estadounidense. ¿Dónde está Amelia? En Europa es poco conocida pero en Estados Unidos es toda una leyenda con una vida digna de guión de cine que a mi desde luego me deja fascinada, me alucina, me… bueno, creo que ha quedado claro.

Si lo que os apetece es una peli, os recomiendo “Amelia” del año 2009 basada en su vida y protagonizada por Hilary Swank, el guapo de Richard Gere e Ewan McGregor.

amelia pelicula

¡Vamos a por nuestros sueños!

Caye.