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Nunca me canso de mirar imágenes como estas. Yo también quiero.

El 6 de agosto de 2013, hace ya un año, tres amigas: Lu, Marta y aquí la que escribe y cuenta, se subieron a un coche rumbo a Gijón para “dominar” las olas. Lo del surf era algo inédito para nosotras. Pero oye, todo tiene un principio, y ya verás tu el día que nos confundan con una de esas californianas estupendas, verás.

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Llegamos a Gijón

Lo nuestro eran ganas y lo demás tonterías. Según llegamos: encontramos el apartamento, soltamos maletas, nos enfundamos el bikini y directas a la Escuela Asturiana de Surf. Agradecerles que nos acogiesen empezado ya el curso pues por motivos de trabajo, sólo teníamos la opción de llegar a Gijón al segundo día de haber comenzado. Eso sí, ¿Esto qué implica? Ser, “las novatas”. Ay novatas. Lindas criaturas. Ser esas a las que todo el mundo mira. Antes de comenzar la segunda clase del curso, gozamos de una extraordinaria en la que teníamos que aprender rápidamente las medidas de seguridad y los saltos y posturas pertinentes para poder ponerse en pie sobre la tabla. Los compañeros repasaban y parecía fácil. Repito, parecía. Y mientras nosotras, con nuestros saltitos sin parar entre, por supuesto, carcajada y carcajada. Eso siempre.

Adquiridas ya las nociones básicas, llegamos a la playa. Era un día gris, lluvioso y de marea alta en la que no veías la arena bajo el mar. Un mar con unas olas de esas en las que por mucho que esto sea España y no Bali yo, normalmente, no me meto. Pero oye, qué no se diga, eh!

Rebuscando en mi Facebook, he encontrado las primeras palabras que publiqué tras ese primer día. Creo que describen a la perfección esa primera toma de contacto:

“6-8-2013 Primer día de surf de toda mi vida. Observaciones: no me gusta remar pero se hace el esfuerzo. Me duelen mucho mis bracitos. Unos dos o tres atropellos a otros surfistas, uno de ellos… ¡¡¡El profesor!!! Tragadas unas… 50 olas. En pie sobre la tabla y con posición bastante dudosa ¡2! Y en definitiva… ¡ES LO MÁS DIVERTIDO QUE HE PROBADO EN MI VIDA! Mañana más y mejor”

Pues eso, divertido no, lo siguiente. Y agotador, también. Esa noche dormimos como auténticos bebés. Me encanta esa sensación tras un día de tanto ejercicio y no parar quieto. Un día de dormir entre sábanas frescas, con media pierna fuera y abrazada a la almohada ¿Sabéis a que me refiero? A dormir. Y mañana, más surf.

Pasado el primer día…

Los días siguientes fueron mucho más tranquilos. Buen tiempo y mar en calma. Esperar y esperar a que llegara la ola. Y remar y remar intentando encontrarla ¡Por lo menos una! Oh! mira, una ola. Adiós ola.

Esfuerzo, ejercicio, risas. Muchas risas. Muy buenos días.

Las clases duraban toda la mañana y luego por la tarde era un gustazo salir a pasear por las calles de Gijón, en concreto, Cimadevilla que me vuelve loca. Buena compañía, magníficas vistas, comida de escándalo y sidrinas. Oh! Sidrinas. Asturias, patria querida.

Gijón playa y ciudad

Fotos del viaje. Playa y Cimadevilla

En unos días subo de nuevo a mi norte querido. Espero superarme aunque sea en 4 y no en 2 olas con posición bastante dudosa. Y, sobre todo, pasarlo muy bien.

 

Besos,

Caye.

P.D: Este video no me lo podía guardar.