Cómo os comentaba en el post anterior, este verano nos fuimos al norte, pasando antes por el Landa con destino a Santander.

Playa Sardinero Santander

Playa del Sardinero, Santander.

Todo mi lado paterno tienen sus raíces en San Sebastián, aunque se mudaron a Madrid para cuando mi señor padre vino al mundo. Los recuerdos de mi infancia se dividen en disfrutar parte del verano en tierras vascas y la otra, en las cántabras. Por motivos que no vienen al caso, dejamos de veranear en nuestro querido norte, aunque si o si, como sea, procuro subir todos los años por esos lares. Llámalo amor, llámalo morriña.

Este año, sin embargo, la familia se ha puesto tontorrona y a la tierruca nos hemos ido. Qué gran idea y qué gran decisión, pues el año que viene acampamos y de ahí, no nos mueve nadie.

Santander es lo más en un norte sin igual porque:

El norte te da optimismo y seguridad, pues ya desde primera hora de la mañana salen de tus labios un claro, rotundo y esperanzador “Va a abrir, te lo digo yo”

Luego, para más inri, comienzas el día con un desayuno de esos, ricos, ricos. Con productos de calidad, de los de verdad, no de esos con etiqueta “100% natural, sin colorantes ni conservantes”, no. Su buen café o un buen Cola Cao, sus buenos churros, las maravillosas trenzas, leche fresca y el gran sobao pasiego que no falte. Y si te apetece un mixto nunca cortado en diagonal, siempre en horizontal.

Desayuno en Cantabria

Al rico desayuno antes de bajar a la playa.

De ahí a la playa, por supuesto, en nuestro caso “El Sardinero” con chirimiri o sin él pues va a abrir, que te lo digo yo. No sin antes pasar por el quiosco. No se puede ir a la playa sin unas buenas palas a las que jugar o, si vas con niños, un buen arsenal de rastrillo cubo y pala. Cuántos castillos, fortalezas y mazmorras han salido de ese quiosco. Y… cuantos otros se ha llevado la marea.

Quiosco y playad del Sardinero en Santander

Quiosco y playa del Sardinero en Santander, con chirimiri y sin él.

Por si esto fuera poco, llegó la hora de irse a comer: bocartes y rabas; tintos y cañas; y para el más sano una botella de “Solares” por favor y gracias.

En el norte no te aburres, por la tarde toca excursión. Playas, pueblos y ciudades; mar o montaña; de copas y comidas; Asturias, Cantabria, País Vasco. La variedad es infinita.

Puedes ir a pasar la tarde a Santillana del Mar, igualmente conocida como “la villa de las tres mentiras” pues ni es “llana” ni “santa” ni tiene “mar”, toma ya. Toda ella es un monumento y sus callecitas son de cuento. Dar un paseo para terminar con toda la familia, amigos, novio o novia merendando el clásico chocolate con churros en alguno de los muchos lugares que los ofrecen, es obligado. Yo creo que hay más churros que vacas.

Churros con chocolate

Chocolate con churros en Santillana del Mar

También hay que ir a las playas de Somo y Loredo a surfear, contemplar y morenear con chirimiri o sin él, que sí, que abre, ya verás. Pasar por la pequeña Ajo, con su pequeña iglesia y su pequeño torreón a lo Rapunzel entre verde y más verde. Y terminar el día en las salvajes playas tremendamente hermosas de Isla. Una maravilla. Aunque bueno, puedes seguir y llegar a Noja. Aqui esto, como ya he dicho, es infinito.

Pueblo de Ajo, Cantabria

Ajo, Cantabria

Playa de Isla, Quejo

Isla, Quejo

Comillas, Langres, Liencres, Unquera; San vicente de la Barquera, donde este año descubrí el restaurante “La Maruja” y su dorada a la meuniere ¿Dorada? Si, dorada y ¡Qué dorada! Lagrimita y sigo.

San Vicente de la barquera, Cantabria

San Vicente de la Barquera

Luego en el interior tienes, por ejemplo, Camargo y las pinturas rupestres de las Cuevas del Pendo. O Puente Viesgo, otro clásico de los clásicos donde merendar chocolate con churros a orillas del río Pas. Cómo vereis, lo de pasar hambre, como que no.

Puente Viesgo

Puente Viesgo

Son tantos los planes, excursiones y rincones que conocer  y visitar que jamás terminaría este post. Por eso tras este fugaz repaso por alguno de ellos, quería terminar extendiéndome un poquito más con lo que para mi ha sido el gran descubrimiento del viaje. A ver que os parece a vosotros:

El Soplao

Llevaba años queriendo conocer las cuevas de “El Soplao” y ahora que por fin las conozco no sé como he podido tardar tanto. De los lugares más bonitos que he visto jamás. Han conseguido despertar en mi , la curiosidad por la espeleología, punto que ha ido derechito a la lista de sueños y retos varios.

Hay más de 6.500 cuevas repartidas por el subsuelo de Cantabria, de las cuales unas de las más conocidas son las cuevas de Altamira en Santillana del Mar, pero se han llegado a declarar Patrimonio de la Humanidad por la Unesco hasta 10 de ellas.

El Soplao, descubierta a principios del siglo XX a raíz de la explotación de las minas de “La Florida” se encuentra en las profundidades de la Sierra de Arnero. Esta considerada una de las grandes maravillas, la Capilla Sixtina de la geología. Atesora una gran cantidad de espeleotemas (estalactitas, estalagmitas, excentricas, columnas, perlas de las cavernas, etc) Se han acondicionado 1.500 metros de los casi 13.000 que componen la cueva. Con iluminación y pasarelas respetando siempre tanto la obras que ha llevado a cabo la naturaleza a los largo de millones de años hasta llegar a su apariencia actual. Cómo la adecuación que realizaron los mineros.

Hay dos posibilidades para visitar la cavidad:

1. La visita turística

Un pequeño tren minero te traslada, a través de la galería minera de la Isidra, hasta llegar a la cueva. Tras unos minutos ya con la boca abierta, se abre ante tus ojos el gran espectáculo, momento en el que ya, directamente, tu mandíbula queda desencajada. Perfectamente cuidada, organizada e iluminada. La visita por las salas de La Gorda, Los Fantasmas, Mirador de Lacuerre, Centinelas y Ópera; es de una hora y aviso, la impresión, según vas avanzando, va in crecendo. Muy orgullosa por el esfuerzo al contenerme y no tocar con la puntita de mi dedo indice una de las muchas estalactitas y estalagmitas. Salimos encantados. ¡Ah! y un consejo: ir abrigados que hace fresquete.

2. La visita de aventura

Esa es la que ha quedado pendiente y por cumplir. Al ir con la familia hice la turística. Ya se sabe, la familia que explora unida, permanece unida.

En este caso entras andando directamente. Te dan un equipo compuesto de casco, luz, mono y botas. Una ruta de 2 horas y media – 3 horas, por las galerías de El Campamento, El Organo y El Bosque entre otras, donde pisarás el suelo original y explorarás las zonas menos accesibles de la cavidad ¡Yo quiero! ¿Y tú?

Aquí os dejo un video donde se muestra este maravilloso espectáculo de la naturaleza, que está realmente bien. Normalmente intento ser legal, y en este caso no hice foto ninguna. Niña buena. Creo que es importante que entre todos cuidemos estos regalos que se nos han dado, ¿no?

¿Os ha gustado? ¿Os apetece? Espero que si. Por si os animais aquí os dejo el link de la pagina oficial de las cuevas de El Soplao.

Un besiño,

Cayetana.