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Amanecemos en Rovaniemi, Laponia, un día más. Nos vestimos con nuestras 80 capas de rigor y nos dirigimos hacia el punto de encuentro para llevar a cabo nuestra siguiente actividad:

paisaje laponia finlandesa

(Foto de mi amiga y compañera de viaje Fátima Saenz)

Motos de nieve y pesca en el hielo.

Hemos paseado por los bosques nevados de la Laponia finlandesa con raquetas de nieve. Y conducido trineos tirados por perros. Ya solo faltaba conducir una moto de nieve por un bosque salvaje hasta arriba de nieve. Sin caminos. Por donde el instinto y el guía nos indican que es mejor. Conducir por un bosque y sobre el agua congelada, también. Conducir, en definitiva, con semejantes vistas. Entre semejante paisaje.

motos y paisaje Laponia finlandesa

Bosques nevados Laponia

Ibamos por parejas y turnándonos. Unos conducían a la ida y otros, a la vuelta ¿Destino? Un enorme lago congelado en el que practicar la pesca en el hielo. Leer más…

Un fin de semana en Oporto implica: pasear, comer y beber. Y comer otra vez. Y beber. Y comer. Y beber. Y así, sin parar.

En total fueron dos intensos días que parecieron más bien una semana. Estos días son, sin duda, la mejor manera de desconectar y disfrutar de un plan diferente. No me pueden gustar más. Pues, en un fin de semana en Oporto nos dio tiempo a:

Día 1:

– Desayunar en la Leitaria da Quinta do Paço, donde tienen los mejores eclairs que he probado en toda mi vida. Todo un clásico desde 1920. En mi caso, probé uno de chocolate con leche relleno de chantilly. Y para acompañarlo, un chocolate caliente. Todo muy chocolatoso para un buen comienzo de viaje.

Leitaria da Quinta do Paço

– Visitar Lello e Irmao en el centro histórico de Oporto. Considerada una de las librerías más bellas del mundo. Una afirmación absolutamente cierta. Y la disfrutamos aún con la avalancha de turistas. Motivo por el cual, desde hace unos meses cobran 3€ por poder entrar. Euros que te descontarán si adquieres algún libro. Como curiosidad, en esta librería se inspiró la escritora de la saga de Harry Potter, J.K. Rowling, para describir la librería Florish & Botts en uno de sus libros. Yo, personalmente, desconté mis 3€ con una pequeña y preciosa edición de Alicia en el País de las Maravillas. Te llevarías la librería entera. Pero ay Ryan Air, ¡ay! (interpreten cara de frustración absoluta).

Lello e Irmao

Libros Lello e Irmao

– Paseamos e hicimos fotos a cientos de azulejos. Blancos, amarillos, azules. Quiero una casa alicatada de arriba abajo. Pero alicatadísima.

azulejos Oporto

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A escalas largas: cuanto más largas, mejor. No sólo por el ahorro en vuelos, sino por el hecho de poder aprovechar y descubrir, aunque de forma exprés, nuevos lugares. A los cuales, en su mayoría, terminamos deseando volver.

En nuestro camino hacia Birmania y Camboya hicimos escala en Singapur llegando a las 2 pm, y con vuelo de ida a Birmania al día siguiente, a las 9 am.

Atardecer Singapur

Atardecer desde lo alto del Marina Bay Sands Hotel.

Y he de empezar por el aeropuerto. Sí, he dicho aeropuerto. El aeropuerto merece mención especial. Tom Hanks se sentiría orgulloso de este aeropuerto. La terminal y terminales de este aeropuerto son dignos de formar parte de sus más preciados sueños. Changi (cómo es conocido) es un espectáculo y no es de extrañar que encabece siempre las listas de los mejores del mundo. Zonas de descanso, masajes, spas, duchas, lavandería, piscinas, cine, jardínes (uno de ellos con mariposas, muchas) restaurantes, todas las tiendas que puedas imaginar y esta escultura de arte cinético, “Kinetic Rain“, creada por el estudio de diseño alemán ART+COM, que hace que las esperas de cualquier tipo no sean tan pesadas. Y las prisas no tan inquietas. Me gusta mi Madrid Barajas pero ay Changi. Ay.

Changi está a unos 15 – 20 min en taxi de Little India, nuestra primera parada. Decidimos movernos en taxi para aprovechar el tiempo e ir a tiro hecho. Una vez llegas, ir a cualquier otro lado en taxi es fácil pues todo se encuentra realmente cerca y no resulta caro.

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